Tiburones en el Agua


Por John Estey, Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos

BAJO LAS AGUAS APARENTEMENTE TRANQUILAS DEL MERCADO DE LOS PRODUCTOS ELECTRICOS nada un depredador que amenaza no sólo la integridad y la buena reputación de la industria eléctrica; sino también la seguridad del público. El predador es alguien que pretende poseer el valor de los productos eléctricos ya establecidos apropiándose de los diseños y marcas, y muchas veces introduciendo al mercado imitaciones inferiores y peligrosas.

¿Verdaderamente existe un problema? Se estima que la piratería de productos eléctricos a nivel mundial fluctúa entre once y veinte mil millones de dólares al año. La falsificación de productos eléctricos en Estados Unidos se calcula que sea de entre $300 a $400 millones de dólares y que se incrementa con rapidez. También existen pruebas de que el comercio en el mercado ilegal ha abierto la puerta a la infiltración de productos eléctricos pirata a la cadena de abastecimiento.

La Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos está tan preocupada por esta entrada de productos falsificados que su junta de gobernadores ha convertido en una de sus tres principales prioridades el enfocar la atención del gobierno, de los canales de suministro y del público en los daños que causan los productos eléctricos pirata.

China es el origen de muchos productos eléctricos pirata, pero eso no siempre se nota. Vemos que se están vendiendo muchísimos productos pirata por Internet. La Feria de Exportación de Mercancías de Guangzhou es otro medio que utilizan los falsificadores para colocar su producto. En ambos casos, los piratas exhiben productos de apariencia similar y pueden estar dispuestos a colocarles una marca de fábrica o una marca de certificación no autorizadas a los productos o a sus empaques. 

Naturalmente, los falsificadores hacen todo lo posible por que el exterior de un producto se vea como si fuera original, pero oculto en el interior está el engaño. A los interruptores automáticos pirata les faltan componentes fundamentales para el diseño de seguridad, lo cual puede provocar retrasos en el disparo e incluso explosiones. Se han encontrado conectores eléctricos pirata en cables eléctricos y de telecomunicaciones en el mercado Estadounidense.

¿Y cómo atacamos el problema? Los compradores necesitan reconocer ciertas realidades del mercado. Los fabricantes originales ofrecen y respetan las garantías de los productos. Los falsificadores no. Los fabricantes originales proporcionan instrucciones de instalación junto con sus productos y pueden ofrecerles programas de capacitación a los distribuidores y a los clientes sobre el uso seguro y el mantenimiento de sus productos. Los falsificadores no. Los fabricantes originales prueban y realizan inspecciones de control de calidad de sus productos de marca, aunque adquieran el producto de un tercer fabricante. Los fabricantes piratas omiten estos detalles esenciales.

En un caso reciente en Canadá que terminó en condenas penales,  la Real Policía Montada Canadiense descubrió la instalación generalizada de interruptores automáticos industriales pirata en hospitales, escuelas y demás edificios públicos de Québec.    
          
Los interruptores automáticos se surtieron con unos folletos que contenían información falsa; algunos se imprimieron de manera ilegal con marcas de certificación reconocidas.

Lo que quizá los compradores no comprenden es que no existe derecho legal de poseer productos falsificados. Ello significa que el gobierno o bien, el dueño de la marca, puede decomisar y destruir el producto, dejando incluso que un inocente pague los platos rotos.

Los fabricantes juegan un papel primordial en el combate contra la apropiación ilegal de su propiedad intelectual. Los fabricantes, especialmente aquellos que adquieren productos o componentes de terceros, deben estar informados sobre sus fuentes y de los productos para garantizar que sus especificaciones de diseño se estén cumpliendo.

Por último, debemos trabajar con las aduanas y demás agencias policiales para rastrear y procesar judicialmente a los falsificadores. Las cortes estadounidenses están imponiendo condenas penales considerables a los traficantes de productos piratas. Casos recientes de piratería que involucran productos eléctricos han producido sentencias de siete a ocho años de cárcel. Las personas físicas pueden ser multadas con hasta $2 millones de dólares y las empresas con hasta 5 millones.      
    
La falsificación no es delito sin victimas. Los falsificadores son depredadores. Son ladrones. Y, en el caso de los productos eléctricos, pueden ser culpables por accidentes e incluso decesos de personas inocentes. No debemos tolerarlos, y debemos tomar todas las medidas para garantizar que, si cometen el delito, paguen su condena.

John Estey es el presidente de la junta de gobernadores de la Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos así como presidente y director ejecutivo de S&C Electric Company.

Nota del editor: La Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos es la asociación líder de la industria eléctrica de Estados Unidos, y que representa a los fabricantes de productos  que se utilizan en la generación, transmisión, distribución, control y uso final de la electricidad. Para mayor información acerca de las acciones contra la piratería, póngase en contacto con Clark Silcox (703) 841-3275 o visite www.NEMA.org

 

 

 
 

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